Merce Cunningham

Extractos de “El bailarín y la danza”. Conversaciones de Merce Cunnningham con Jacqueline Lesschaeve.

(p. 136)

“Walkaround Time es mi homenaje a Marcel Duchamp. Cuando surgió la idea de utilizar el gran vidrio como decorado comencé a pensar en Marcel. No quería innovar sino hacer algo que fueran más referencias personales a Marcel en esta pieza; por ejemplo, una parte de la coreografía en la que yo estaba en el fondo y me cambiaba de ropa mientras corría en el sitio, porque a el le interesaba las cuestiones de la desnudez y el movimiento. Y también sabía que los objetos que fuera a haber en el escenario serían transparentes, aunque no tenía ni idea del tamaño que tendrían porque no los vi hasta el día antes del estreno, pero si tenía claro que seguro que se nos podía ver a través de los mismos, así que tuve ese dato presente.

Marcel Duchamp había accedido a que se hiciera un decorado a partir del El gran vidrio siempre y cuando fuera Jasper Johns el que lo confeccionara todo, y también fue a ver como estaba quedando mientras Jasper trabajaba: lo único que pidió es que se ensamblara llegado un momento en la coreografía, cosa a lo que por supuesto yo accedí y así se hizo.”

(p. 137)

“La pieza duraba unos 49 minutos, dos partes y un entreacto. El decorado consistía en siete objetos de El gran vidrio, que limitaban mucho lo que uno podía hacer en el espacio: imponían que todo el tráfico fuera lateral, de un ala a la otra. Dos de los objetos estaban colgados de las bambalinas, tres situados en posiciones fijas y sólo se movían de éstas hacia el final de la pieza. Los dos objetos restantes eran relativamente pequeños y fáciles de mover. Desde un primer momento iban a haber 8 bailarines y eso nunca cambió. La música era de David Behrman, y existe también una filmación que hizo Charles Atlas.”

(p. 156)

“Por suerte para nosotros, o por desgracia para como podrían pensar algunos otros aunque a mi me parece que por suerte, un día no estuvimos condicionados por la tradición – creo que aún no lo estamos -, y eso ha hecho que fuéramos en cierto modo libres de actuar de manera poco convencional; no pensamos que tuvieran que limitarnos ciertas cosas y eso hizo que nos permitiéramos recorrer caminos que otros no habrían creído posibles. Tengo la sensación de que lo que más necesitaba la danza era abrirse a nuevas direcciones, explorar nuevas posibilidades que no fueran la solución a los problemas coreográficos que propone el ballet clásico, ir más allá de las fórmulas y los estereotipos de esa tradición. En la vida también, de repente vemos todo tipo de cosas que creíamos estables y en realidad no lo son en absoluto y no podemos seguir actuando como siempre. De manera similar, eso siempre me ha interesado en la danza también y todavía es el caso: como posicionarnos en una situación desconocida y luego encontrar la solución, una salida que no es necesariamente la única salida, pero si una solución plausible. Por supuesto esto requiere procedimientos poco convencionales.”

(p. 167)

Dice Cunningham: “Para mi, el objeto de la danza en bailar, no tiene que representar nada más – ya sea en un sentido psicológico, literario o estético – sino que se relaciona mucho más con las experiencias cotidianas, con la vida diaria, con observar a la gente mientras camina por la calle.”

 

Extractos del libro “Merce Cunningham”, compilación de Germano Celant.

Milán, 1999

“Hacia lo imposible” de Germano Celant

“Encontrar los límites de la danza”: ese es el impulso que desde siempre ha caracterizado el trabajo de Merce Cunningham, quien desde el decenio de 1940, siendo aún muy joven, ha centrado su investigación es estas preguntas: ¿qué son los movimientos? ¿qué son el tiempo y el espacio? ¿qué son la materia y la realidad del gesto? ¿qué soy yo?, a las que ha respondido hasta hoy, procurando anular toda jerarquía entre los componentes que dan forma a la danza . Se trata, por tanto, de una anulación de cualquier tradición y cualquier prejuicio a favor de una racionalidad que puede hacer prevalecer el movimiento y los gestos por encima de cualquier otra cosa para conducirlos hasta el punto en que la danza se trasforma en algo imposible pero real, racional pero irracional, ordenado pero caótico.

En ese sentido podemos considerar a Cunningham un iconoclasta de las figuraciones coreográficas, ya que reivindica una idea pura de la danza, en la que cualquier representación resulta inadecuada. A eso se debe su rechazo, desde “The saeson” (1947), de una relación normal entre música, danza y arte. En efecto, junto con Cage, rechaza la razón de ser de una relación entre movimiento y sonido que siempre ha iluminado y revelado el destino entre esos dos lenguajes, para crear, en cambio, un espectáculo que no se basa en la vinculación y la limitación recíprocas, sino que vive en la afinidad, en un relación íntima, en la que la danza y la música están libres de subordinación mutua, llegan más bien a producir algo independiente, pero cargado de sintonías y semejanzas. Se trata de la afirmación de una subjetividad absoluta y radical que se revela contra la ostentación de una fusión entre las artes. Con Cunningham, la danza tiene la pretensión de ser algo diferente de la música, algo diferente del arte, representar una substancia autónoma que pueda viajar con independencia del sonido o de la imagen visual. En esa búsqueda de identidad y diferencia estriba la afirmación de un gesto o un movimiento que se materializa en su originalidad. No se trata de una construcción artificiosa y pasiva, sino del prototipo de un ser real, que se puede encontrar con los demás lenguajes, ir acompañado de ellos pero con respeto recíproco, y correr paralelo a ellos. Mediante la exagerada y extremista afirmación de una realidad de la danza como movimiento prototípico y original, carente de referencia alguna a algo preexistente, como la música o la escenografía, comienza a establecer una premisa y una garantía de su identidad. La consideración positiva del movimiento en cuanto a  tal es una perspectiva nueva, que entraña la clausura de una metafísica de su ser en pro de una completa aceptación de su presente.

 

Extractos del libro “La experiencia creativa” (Grossman, 1970)

“La coreografía y la danza”

Fragmento de una entrevista realizada a Merce Cunningham en los años 70.

Grossman: Sr. Cunningham, ¿Podría describir su modo de de enfocar la danza?

Merce Cunningham: en mi trabajo coreográfico, la base de las danzas es el movimiento, es decir, el cuerpo humano moviéndose en el tiempo y en el espacio. La escala de este movimiento varía desde el reposo hasta la cantidad máxima de movimiento (actividad física) que una persona es capaz de producir en un momento dado. Las ideas de la danza proceden del movimiento y, a la vez, están en el movimiento. No tiene ninguna otra referencia. Una determinada danza no se origina en un pensamiento mío sobre una historia, un estado de ánimo o una expresión; las proporciones de la danza proceden de la actividad en sí. Cualquier idea respecto a estados anímicos, historia o expresión considerada por el espectador es un producto de su mente, de sus sentimientos; y es libre de actuar en consecuencia. Así pues, al comenzar a coreografiar, empiezo con movimientos, pasos por así decir, trabajando solo o con los miembros de mi compañía, y de ahí prosigue la danza. (…)

Esta no referencia del movimiento se prolonga en una relación con la música. Esencialmente, es una no relación. La danza no se interpreta siguiendo la música. Para las danzas que nosotros presentamos, la música es compuesta e interpretada como una identidad en si misma, separada. Causalmente tiene lugar al mismo tiempo que la danza. Las dos coexisten, como lo hacen la visión y el sonido en nuestras vidas cotidianas. Y, a pesar de eso, la danza no depende de la música. Esto no significa que yo preferiría bailar en silencio (aunque lo hemos hecho, en una ocasión memorable, un programa completo, debido a una disputa sindical), porque me daría la impresión de la vida cotidiana sin sonido. Acepto el sonido como una de las zonas sensoriales, junto a la visión, el sentido visual.

Links: 

Web oficial Merce Cunningham

Cronología coreográfica de Merce Cunningham

Video – fragmento de \”Walkaround time\”

Nota en \”The New Yorker\” a propósito de su fallecimiento

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